HOJA DE VIDA
Nacida el 13 de abril de 1954 en Santo Domingo, Iris de Mondesert trajo en sus genes la vocación artística, manifestada de manera pública en la familia materna a través de las obras de Mario Grullón y de sus hijos Carlos Mario y Francisco.
Estudió arquitectura en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, habiendo cursado la maestría en Conservación de Monumentos y Bienes Culturales.
En las artes plásticas tuvo una formación autodidacta. Su acercamiento al arte se hace de manera tangencial a través de la escuela de arquitectura, y luego en cursos cortos de pintura de paisaje y anatomía artística.
Tuvo una participación en la XVII Bienal de Artes Visuales en categoría Dibujo, así como en el Salón del Dibujo 1991 en la Galería de Arte Moderno, auspiciado por Arawak.
El dibujo ha sido su pasión desde muy temprano en su niñez, y es luego de un largo recorrido que se decide a asumirlo formalmente como un eje fundamental en su quehacer cotidiano. La presente muestra marca el inicio de esta nueva etapa.
DIBUJANDO LA PRESENCIA HUMANA Y SU HABITAT
Un día hace ya mucho tiempo descubrí todas las maravillas que podían salir de la punta de un lápiz blando. A pesar del atractivo indudable de los lápices de colores, mis manos infantiles siempre prefirieron el grafito para sintetizar en una línea los volúmenes del entorno. Y también los innúmeros objetos, criaturas y paisajes que creaba mi imaginación calenturienta.
Llené de garabatos mis cuadernos del colegio, para consternación de los adultos. Nadie puede ir en contra de instintos tan básicos, de manera que no quedó papel, formal o no, que no tuviera mi impronta gráfica.
Y de manera natural, casi insensiblemente, se fue desvelando en mí la fascinación por el cuerpo humano. De dibujar las estructuras físicas de los cuerpos pasé a dibujar el movimiento, y me apasioné por la figura contorsionada, por las figuras danzantes y por los/as gimnastas.
Y un día me encontré interpretando su carácter, su temperamento, su alma. Esto no lo hago conscientemente: de alguna manera que escapa a mi comprensión, me reconozco como un instrumento, un canal que expresa algo superior a mi entrenamiento práctico. Lo acepto con alegría, y espero que esta habilidad le sirva de alguna manera a la gente de mi entorno.
Según palabras de Alejandro Jodorowski: “Sólo has de adquirir el poder de ayudar. Un arte que no sirve para sanar no es arte”.
Incluyo algunas reflexiones gráficas acerca del hábitat humano. La humanidad elabora su espacio habitado como un exudado de su propia realidad interior; mi entrenamiento teórico y práctico en arquitectura me adiestró en su comprensión, y estos dibujos se proponen expresarlo.
Iris de Mondesert
Abril 2010